PAPERBLOG

domingo, 17 de febrero de 2008

Una semana tranquila

Esta pasada semana ha sido más tranquila, sin viajes ni visita de autores, he aprovechado para leer algun manuscrito. Nos llegan muchísimos cada día. Algunos me lo habéis oído dcir, ahora es muy fácil enviar un manuscrito a las editoriales, una persona con vocación de escritor , termina una novela y apretando algun botón de su teclado se la hace llegar a los editores. Algunas veces se nota que ni lo han revisado, una vez terminada, la envían. Ahora pedimos una sinopsis y 3 capítulos para poder seleccionar las posibles buenas novelas. De esta manera hemos encontrado algunas que ya hemos publicado o vamos a publicar, por lo que estamos atentos por si encontramos alguna "joya".

Esta semana estamos preparando la presentación de La escalera del agua que será el próximo viernes en Málaga y la visita de Michael Connelly que llegará el próximo 25 y tiene un plan de promoción muy completo.
En abril publicaremos una novela que me hace mucha ilusión, El efecto Transilvania de Juan Ramón Biedma, un gran autor de novela negra que en este caso ha escrito una historia muy oscura protagonizada por unos adolescentes en una Sevilla muy extraña, con una portada de Colucci y una frase de Ricard Ruiz Garzón que define muy bien la novela. Lo que me gustó cuando Juan Ramón me habló de la novela es que el año próximo publicaremos una secuela de El efecto Transilvania con los mismos personajes cuando ya son adultos.

5 comentarios:

Jesús Lens dijo...

¡Qué ganas de leer la nueva novela de Biedma! Excelente apuesta. Como la de Conelly y Gordon.

¡¡Buen salto a la blogosfera!!

Biedma dijo...

Blanca, querida, ya sabes lo contento que estoy por trabajar teniendo como base mi nueva casa.

Y, desde luego, enhorabuena por el blog que es una forma más de aproximar a la gente un proyecto ya de por sí cercano y entrañable.

PS: Lens, compañero, abrazo fuerte.

Jesús Lens dijo...

Paisano!!!

Que ya terminamos el libro de las pelis y los viajes!!!!

A ver si haora le gusta al editor. Te debo lecturas, amigo, pero es que llevo una vida cibernética que me roba un montón de tiempo.

Un abrazo.

Nadie dijo...

Me hubiera gustado saber escribir.

Pau Llanes dijo...

Luego de encontrar su blog tuve curiosidad por saber más de su oficio (seguramente mucho más vocación y pasión que sólo oficio y/o beneficio) y sus intereses literarios… He leído con placer y con confianza sus comentarios sobre algunos autores y libros que ha editado o está en trance de hacerlo; le prometo que hoy mismo por la mañana iré a mi librería de “cabecera”, Literanta, a ver si puedo comprar alguno para entretener este largo fin de semana de “muertos” que amenaza con frío “de canard”, algo de lluvia y pocas ganas de salir ni siquiera de paseo… Ya le contaré en su blog mis impresiones —ojalá le escriba de nuevo con entusiasmo…

Le hago un comentario en esta entrada (que usted escribió en febrero) porque —le confieso— me hicieron pensar sus palabras acerca de la relativa facilidad que hoy disfruta un escrito vocacional para hacer llegar a los editores sus manuscritos, incluso sus proyectos inconclusos… Me alegro de que así sea para tantos escritores “en capilla”, en la antesala de su primera novela por publicar, que abominamos de los concursos literarios para dar a conocer nuestra obra o por qué no nuestro talento literario… Escribo talento con pudor, sopesando sus significados más cultos con aquellos otros más corrientes… Al decir “talento” quiero referirme a ese potencial que algunos tienen para realizan tareas nada comunes, crear algo especial, distinto, incluso memorable, desplegando eficazmente sus aptitudes y destrezas en un momento preciso de sus biografías, y que no habían tenido oportunidad o necesidad de hacerlo por muy distintos motivos hasta esa “incierta” ocasión propicia. Trascribo de la Wikipedia que el talento es “una manifestación de la inteligencia emocional y una aptitud o conjunto de aptitudes o destrezas sobresalientes respecto de un grupo para realizar una tarea determinada en forma exitosa. El talento puede ser heredado o adquirido mediante el aprendizaje. (…) El talento intrínseco a diferencia del talento aprendido es que el individuo lo puede dejar de ejercer por mucho tiempo y volver a usarlo con la misma destreza que cuando dejó de usarlo; el talento aprendido requiere de ser ejercitado continuamente para no perder la destreza”… Bendita Wikipedia…

Y si tener la oportunidad de expresar y difundir su talento ya es de por sí una bendición para cualquier creador (literario, por ejemplo), qué decir de quien su vocación y pasión (mejor que oficio) es descubrir talentos y darles voz y visibilidad (ahora sí con todo el poder de su oficio y sus estrategias profesionales)… Yo le entiendo, Blanca Rosa, cuando “sólo” dice que está atenta por si encuentra alguna “joya”. Gran parte de mi tarea profesional ha sido “descubrir valores” artísticos (nuevos o desconocidos), creer en ellos, tramar complicidades y confianzas —Play it by Trust, dice mi “maestra”—, darles las oportunidades que merecen y les puedo ofrecer en cada momento, ir de la mano y crecer juntos mientras sea posible y deseemos compartidos… Aunque sólo sea por esta declaración de intenciones —querer “dejarse encontrar” por alguna desconocida joyita literaria— establezco con usted desde ya mismo invisibles complicidades y le creo a pies juntillas en todo lo demás que me sugiera y proponga, que no es poco en tiempos de general e indiferenciada incredulidad y desconfianza… ¿Saps què vull dir, no?

Hablando de descreimientos, le confieso el mío por casi todo lo que tiene que ver con la globalización, salvo en lo relativo a la oportunidad que nos ofrece de exponernos y encontrarnos al azar o por necesidad en este mundo de escrituras y lecturas posibles que es la Internet… Estamos creando un mundo real, no sólo virtual, de literaturas posibles del tamaño de nuestra curiosidad y nuestro deseo de comunicación, digamos que con espíritu olímpico, es decir “citius”, “altius”, “fortius”(más rápido, alto y fuerte)… —sin perder por ello la sutileza de las palabras “bien nacidas”, las delicias de los puntos suspensivos, los silencios entre líneas, los palimpsestos de sus creadores…

Desde hace unos meses conozco estas nuevas posibilidades en carne propia, en este caso como escritor… Las comencé a experimentar al poco de inaugurar mi blog, que siempre lo planteé como una tarea literaria (no solamente autobiográfica bajo seudónimo). La de satisfacciones que me ha dado “dejarme encontrar” por miles de anónimos (y no tanto) lectores de cualquier procedencia y dispar interés… Le confieso que sufrí “demasiado” cuando decidí poner punto final a mi historia —que debía hacer para que alguna vez la historia de Pau Llanes sea por fin la novela que siempre deseé escribir y desistía de vez en cuando por pura pereza. Esa tarea que me impuse de escribir en mi blog casi cada día durante unos meses e ir recolectando desconocidos lectores en el camino, al tiempo que motivar sus juicios literarios y dedicatorias sentimentales, me ha hecho mucho bien, Blanca Rosa, me ha dado confianza y fuerza suficientes para afrontar la responsabilidad de escribir “más rápido, alto y fuerte” por fin algo que merezca la vergüenza de pasar por el juicio crítico de los profesionales de la literatura, los editores, ese mundo que usted tan bien conoce y oficia… En eso estoy desde hace unas semanas que volví de uno de mis viajes largos (a lo mejor decisivo)…

Al menos cuento ya con más de quinientas páginas escritas —las que componen todas las entradas de Arterapia Sentimental—, algunas de las cuales son ya de por sí capítulos de mi novela, tal cual, o casi, aunque otras sean prescindibles para la confección de mi novela… Ahora mismo estoy “trenzando” la historia de una lectora que lee a Pau Llanes y, sorprendida por su “suicidio” literario”, se impone la tarea de conocer y encontrar realmente a su héroe aunque no sabe muy bien por qué ni para qué ni las consecuencias de su desmedida obsesión… En eso estoy, Blanca Rosa, yo también obsesionado, lector y escritor “part time”, a mis anchas… Afortunadamente ya superé la trampa de la cual habla Jostein Gaarder en El vendedor de cuentos, esa patética tentación de “todos los que quieren escribir pero que no tienen nada que contar”… que no es poco, ¿verdad?...

Gracias a la Internet usted puede conocer nuevos “talentos” y yo he podido expresar algunas de mis propias potencialidades, tener confianza en ellas, gracias a mis lectores y sus emociones al leer mis cosas… Qué bien poder escribirse y leerse así, con confianza… Poder y dejarse encontrar es una bendición que nos merecemos los que todavía creemos en las “preciosas joyas” por descubrir un día de estos, esos talismanes que los dioses nos regalan de vez en cuando aun sin querer… Cuánto dependen nuestras vidas y nuestra felicidad de estas preciosas piedrecitas de Pulgarcito, ¿no?...

Estimada Blanca Rosa, dejo a su discreción publicar o no este comentario-texto personal en su blog… Lo escribí con la única intención de que leyera mis opiniones motivadas por sus palabras… Me apeteció escribirle nada más levantarme esta mañana al amanecer —por cierto, una mañana hermosa aun con viento, transparente, aquí en mi isla amarinada…